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Economía

Samsung gana 56.281 millones de dólares y bate récord gracias a la IA

Samsung obtuvo 56.281 millones de dólares de beneficio neto en el tercer trimestre de 2026, un 515 % más, por el auge de los chips para la IA.

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Samsung sede oficial

Imagen: Oskar Alexanderson, CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • Samsung ganó 56.281 millones de dólares, un 515 % más que en 2025
  • Los chips para IA aportaron casi todo el beneficio operativo
  • Los móviles pierden dinero y las acciones cayeron pese al récord

Samsung Electronics ha cerrado el tercer trimestre de 2026 con unas cifras históricas. El gigante surcoreano obtuvo un beneficio neto de 56.281 millones de dólares, equivalentes a 75,1 billones de wones, gracias al fuerte crecimiento de la demanda de semiconductores para inteligencia artificial. El resultado supone un incremento del 515 % respecto al mismo periodo de 2025 y establece un nuevo récord trimestral para la compañía.

El avance no se limita al beneficio neto. Entre julio y septiembre, Samsung alcanzó una facturación de 195,3 billones de wones, unos 146.402 millones de dólares, un 127 % más que un año antes. Su beneficio operativo también marcó un máximo histórico: 107,4 billones de wones, aproximadamente 80.553 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 783 %.

Son cifras extraordinarias incluso para uno de los mayores fabricantes tecnológicos del mundo. Sin embargo, el resultado deja un contraste llamativo. Mientras el negocio de chips acumula beneficios sin precedentes, las divisiones de móviles, televisores y otros dispositivos electrónicos atraviesan dificultades. Y, pese a los récords, Samsung tampoco ha conseguido satisfacer del todo a los inversores.

El mercado esperaba todavía más.

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Los chips de inteligencia artificial disparan los beneficios de Samsung

El principal responsable de este crecimiento es el negocio de semiconductores, que se ha convertido en el gran motor económico del grupo. La división Device Solutions (DS), encargada de los chips, registró un beneficio operativo de 106,5 billones de wones, unos 79.835 millones de dólares.

Esta cantidad representa aproximadamente el 99 % del beneficio operativo consolidado de Samsung. Una proporción que explica hasta qué punto la rentabilidad del fabricante depende actualmente de los componentes utilizados en los grandes centros de datos.

La expansión de la inteligencia artificial está obligando a las empresas tecnológicas a invertir cantidades enormes en infraestructuras informáticas. Los sistemas capaces de entrenar y ejecutar modelos avanzados necesitan procesadores potentes, pero también memorias rápidas y una elevada capacidad de almacenamiento.

Samsung ocupa una posición privilegiada en ese mercado por su capacidad industrial para fabricar memorias y otros componentes electrónicos. El aumento de los pedidos, combinado con las limitaciones de producción disponibles en el sector, ha favorecido tanto el volumen de ventas como los precios.

La compañía asegura que su negocio de memorias ha registrado otro trimestre histórico, impulsado especialmente por los productos destinados a servidores y aplicaciones de inteligencia artificial.

Las memorias HBM4, una pieza fundamental del negocio

Entre los componentes que explican estos resultados destacan las memorias HBM4, una nueva generación de memoria de alto ancho de banda diseñada para aplicaciones que necesitan manejar enormes cantidades de información a gran velocidad.

Su importancia reside en que los procesadores especializados en inteligencia artificial deben acceder constantemente a grandes volúmenes de datos. Disponer de una memoria más rápida permite aprovechar mejor su capacidad de cálculo y reducir algunos de los cuellos de botella que aparecen en estas operaciones.

Samsung ha incrementado considerablemente las ventas de estos chips durante el trimestre. También ha registrado una demanda creciente de unidades SSD para servidores, utilizadas para almacenar y recuperar la información que necesitan los centros de datos.

Son dos negocios relacionados, aunque cumplen funciones diferentes. Las memorias HBM facilitan el acceso rápido a los datos durante el procesamiento, mientras que los SSD proporcionan almacenamiento de mayor capacidad.

El crecimiento conjunto refleja la magnitud de las inversiones tecnológicas que están realizando las empresas para ampliar sus servicios de inteligencia artificial.

Los móviles y televisores pierden dinero mientras los chips baten récords

La otra cara de los resultados aparece en la división Device eXperience (DX), que reúne actividades relacionadas con teléfonos móviles, televisores y electrodomésticos.

Este negocio registró unas pérdidas operativas de 800.000 millones de wones, aproximadamente 600 millones de dólares, durante el tercer trimestre.

La evolución resulta especialmente significativa porque Samsung sigue siendo uno de los grandes fabricantes mundiales de dispositivos electrónicos. La popularidad de sus teléfonos Galaxy o de sus televisores no garantiza, por sí sola, que estas actividades sean rentables.

El área de móviles y redes presentó unas pérdidas operativas de 600.000 millones de wones. Los ingresos crecieron gracias al lanzamiento de nuevos dispositivos de gama alta, incluidos modelos plegables, pero el encarecimiento de los componentes perjudicó los márgenes.

El negocio de televisores y electrodomésticos también terminó en números rojos, con unas pérdidas operativas conjuntas de 200.000 millones de wones.

En el caso de los televisores, Samsung señala una reducción de las ventas tras la finalización de importantes acontecimientos deportivos y una mayor presión de los costes. Los electrodomésticos, por su parte, afrontaron el encarecimiento de las materias primas y la logística.

La paradoja es evidente: el auge de los semiconductores beneficia a Samsung como fabricante de chips, pero el aumento del precio de determinados componentes también puede perjudicar la rentabilidad de sus productos de consumo.

Por qué caen las acciones de Samsung pese a ganar cifras récord

Los resultados financieros han dejado una reacción bursátil negativa que, a primera vista, puede resultar sorprendente.

Tras conocerse las cuentas, las acciones de Samsung Electronics llegaron a retroceder cerca de un 4 % durante las primeras operaciones de la sesión, mientras el índice surcoreano Kospi perdía alrededor de un 3 %.

La explicación está en las expectativas de los inversores.

Aunque Samsung consiguió el mayor beneficio neto trimestral de su historia, los analistas consultados por Yonhap Infomax habían previsto unas ganancias de aproximadamente 87,01 billones de wones, equivalentes a 65.268 millones de dólares.

El resultado real quedó un 13,7 % por debajo de esa estimación.

Esta diferencia ayuda a entender la respuesta del mercado. En Bolsa no importa únicamente cuánto gana una empresa, sino también cuánto se esperaba que ganara y qué perspectivas de crecimiento ofrece para los próximos trimestres.

Un beneficio récord puede convivir perfectamente con una caída de la cotización si los inversores consideran que las expectativas eran demasiado optimistas.

Las cifras también reflejan que la inteligencia artificial se ha convertido en un negocio sometido a una enorme exigencia financiera. Las inversiones son cada vez mayores y las compañías necesitan demostrar que pueden mantener sus niveles de crecimiento.

Samsung prepara nuevas inversiones para aprovechar la demanda de IA

Las previsiones de Samsung apuntan a que la demanda de semiconductores continuará siendo elevada durante el último trimestre de 2026.

La compañía espera que las inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial sigan impulsando las ventas de memorias HBM, DRAM para servidores y unidades SSD de altas prestaciones.

Para responder a este crecimiento, el fabricante prevé destinar aproximadamente 84,4 billones de wones a inversiones de capital durante 2026, de los que 76,8 billones corresponderían al área de semiconductores.

La cantidad permitirá financiar instalaciones de fabricación, ampliar infraestructuras y preparar nuevas tecnologías de producción.

Samsung también trabaja en el desarrollo de procesos de fabricación avanzados, incluidos los de 2 nanómetros, destinados a chips de alto rendimiento. Entre sus proyectos figura la puesta en funcionamiento de una nueva fábrica en Taylor, Texas, con la que busca reforzar su capacidad de producción.

La empresa contempla un escenario de fuerte demanda para 2027. Según sus previsiones, las necesidades de memorias relacionadas con la inteligencia artificial podrían crecer por encima de la capacidad de suministro del sector.

Se trata, no obstante, de una proyección empresarial, no de una garantía. Su cumplimiento dependerá del ritmo de inversión de los grandes clientes tecnológicos, de la evolución de los precios y de la capacidad de los fabricantes para ampliar la producción.

El grupo también ha anunciado un dividendo correspondiente al tercer trimestre de 4.601 wones por acción, tanto ordinaria como preferente, por un importe conjunto de 30 billones de wones.

Samsung calcula que la remuneración total a sus accionistas durante 2026 se situará entre 90 y 110 billones de wones, mediante dividendos y operaciones de recompra y amortización de acciones.

El futuro de Samsung depende cada vez más de los semiconductores

Los resultados del tercer trimestre confirman una transformación importante en el negocio de Samsung. Aunque buena parte de los consumidores identifica la marca con teléfonos móviles, televisores y electrodomésticos, la fabricación de chips concentra prácticamente todos sus beneficios operativos.

La inteligencia artificial ha acelerado esa tendencia hasta niveles que hace unos años resultaban difíciles de imaginar. Las memorias de alto rendimiento han pasado de ser componentes industriales relativamente poco conocidos fuera del sector a convertirse en productos estratégicos para algunas de las mayores empresas tecnológicas del planeta.

Esta situación ofrece importantes oportunidades, pero también introduce riesgos. Una reducción de las inversiones en centros de datos, un aumento de la capacidad de producción de sus competidores o una caída de los precios de las memorias podrían afectar considerablemente a los márgenes de Samsung.

Por otro lado, la compañía necesita recuperar la rentabilidad de sus negocios de consumo, donde el encarecimiento de los componentes y la presión competitiva continúan pesando sobre los resultados.

De momento, los números hablan por sí solos: 56.281 millones de dólares de beneficio neto en apenas tres meses, un crecimiento interanual del 515 % y nuevos máximos de facturación y resultado operativo.

Samsung nunca había ganado tanto en un trimestre. La cuestión para los próximos ejercicios será si puede mantener ese ritmo de beneficios cuando el mercado de semiconductores encuentre un nuevo equilibrio entre oferta, demanda y precios.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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