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Japón pedirá almacenar agua y alimentos para una semana ante desastres

El Gobierno de Japón prepara una petición nacional para almacenar provisiones durante tres a siete días ante terremotos, tsunamis y erupciones.

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Japón pedirá almacenar

Resumen

  • Japón pedirá el 2 de noviembre reservas domésticas para tres a siete días
  • El Gobierno insiste en almacenar agua, alimentos y aseos de emergencia
  • La petición es preventiva: no se ha anunciado un terremoto inminente

Japón se prepara para pedir a sus ciudadanos que almacenen agua, alimentos y productos de primera necesidad para sobrevivir hasta una semana sin ayuda exterior. El Gobierno japonés tiene previsto lanzar el próximo 2 de noviembre de 2026 una petición de emergencia dirigida a toda la población, las administraciones regionales y los ministerios. El objetivo es reforzar la preparación del país frente a terremotos de gran magnitud, tsunamis y posibles erupciones volcánicas.

El anuncio lo ha realizado Goshi Hosono, ministro japonés responsable de la gestión de desastres, quien considera imprescindible que cada hogar disponga de suministros para mantenerse al menos tres días, aunque recomienda ampliar las reservas a siete. La iniciativa coincide con la puesta en marcha de una nueva Agencia de Gestión de Desastres, encargada de mejorar la coordinación nacional ante grandes catástrofes naturales.

Conviene aclarar un aspecto importante: Japón no está anunciando un terremoto inminente. La petición responde a una estrategia de prevención frente a amenazas conocidas, especialmente el riesgo de un megaterremoto en la fosa de Nankai o de un gran seísmo bajo Tokio. Ninguno de estos fenómenos puede predecirse con una fecha concreta.

El Gobierno quiere evitar que una catástrofe de grandes proporciones deje a millones de personas dependiendo exclusivamente de unos servicios de emergencia que podrían verse desbordados durante las primeras jornadas. La recomendación no es completamente nueva, pero sí resulta significativo que se vaya a formular de manera expresa a toda la población coincidiendo con una reorganización de los servicios nacionales de protección civil.

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Japón lanzará el 2 de noviembre una petición de emergencia a toda la población

El ministro Hosono confirmó sus planes durante una intervención en un programa informativo de Fuji TV, difundida el 26 de octubre. Su intención es que la nueva Agencia de Gestión de Desastres comience su actividad el 2 de noviembre con una petición nacional para reforzar las reservas domésticas y la preparación ante catástrofes.

La comunicación tendrá tres destinatarios. Los ciudadanos deberán revisar sus provisiones y las condiciones de seguridad de sus viviendas. Las administraciones regionales tendrán que evaluar sus recursos, mientras que los ministerios deberán reforzar los mecanismos de respuesta correspondientes a sus competencias.

El responsable japonés considera especialmente importante que las familias puedan mantenerse durante los primeros días sin depender de la ayuda pública. En una emergencia de alcance nacional, las autoridades podrían encontrar dificultades para distribuir alimentos, suministrar agua o restablecer el funcionamiento de los servicios básicos.

La petición no implica una evacuación ni supone declarar un estado de emergencia por un desastre que esté a punto de producirse. Se trata de un llamamiento preventivo que las autoridades tienen previsto formalizar el 2 de noviembre. A fecha del 28 de octubre, su contenido definitivo todavía no se ha publicado.

Hosono también ha señalado diferencias importantes entre los recursos y la preparación de las distintas administraciones territoriales. La futura agencia pretende reducir esas desigualdades y establecer una respuesta más coordinada cuando una catástrofe supere la capacidad de los municipios.

Los grandes terremotos y la posible erupción del Fuji preocupan al Gobierno

Japón se encuentra en una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta. La interacción de varias placas tectónicas convierte a su territorio en una zona especialmente expuesta a terremotos, tsunamis y fenómenos volcánicos.

Entre los riesgos que preocupan al Gobierno destaca un posible megaterremoto en la fosa de Nankai, una extensa zona de subducción situada frente a la costa meridional del archipiélago. En esta región se han producido históricamente grandes terremotos, algunos acompañados de tsunamis capaces de afectar a amplias zonas costeras.

Los estudios oficiales contemplan la posibilidad de que un futuro terremoto alcance una magnitud de entre 8 y 9. La preocupación no responde a una señal detectada esta semana, sino a un riesgo geológico conocido desde hace décadas.

La Agencia Meteorológica de Japón indicó en su evaluación del 7 de octubre de 2026 que no había observado cambios extraordinarios que señalaran un aumento del riesgo inmediato respecto a las condiciones habituales de la fosa de Nankai. Eso no elimina la amenaza a largo plazo, pero impide interpretar el anuncio gubernamental como una predicción de una catástrofe próxima.

Otro escenario especialmente delicado sería un terremoto de gran intensidad bajo el área metropolitana de Tokio. La elevada concentración de población, edificios, infraestructuras de transporte y actividad económica podría complicar considerablemente las operaciones de rescate y abastecimiento.

Las autoridades también contemplan grandes seísmos en las fosas oceánicas situadas frente al norte y noreste del país, incluidos los sistemas de Japón y las Kuriles.

A estos peligros se suma una eventual erupción del monte Fuji. Una emisión importante de cenizas podría afectar al transporte, las comunicaciones y determinados servicios esenciales. El alcance dependería de la intensidad del fenómeno, las condiciones meteorológicas y las zonas afectadas.

La combinación de estas amenazas explica por qué Japón insiste en preparar a la población antes de que ocurra una emergencia. Un desastre de grandes proporciones podría interrumpir simultáneamente el suministro eléctrico, la distribución de alimentos y el acceso al agua potable.

Cuánta agua y comida recomienda almacenar Japón

La orientación principal es disponer de reservas para un mínimo de 72 horas, aunque las autoridades consideran preferible que cada familia pueda mantenerse durante una semana.

El Ministerio de Agricultura japonés recomienda calcular aproximadamente tres litros de agua diarios por persona, incluyendo tanto el consumo directo como la preparación de alimentos.

Esto supone almacenar nueve litros por persona para tres días o 21 litros para una semana. Una familia de cuatro miembros necesitaría, siguiendo ese criterio, alrededor de 84 litros de agua para siete días. Se trata de una referencia para beber y cocinar, no de una cantidad que cubra todas las necesidades de higiene.

En cuanto a la alimentación, la recomendación consiste en guardar productos duraderos, fáciles de consumir y que no dependan necesariamente de la electricidad o del gas para su preparación.

Las conservas de pescado, carne o legumbres, los frutos secos, las galletas, los alimentos envasados y las comidas listas para consumir son algunas alternativas. El arroz y la pasta también pueden formar parte de las reservas, siempre que exista una forma de cocinarlos y suficiente agua disponible.

Las necesidades cambian según las características del hogar. Los bebés, las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas pueden necesitar productos específicos, medicamentos habituales o alimentos adaptados a determinadas condiciones médicas.

Japón lleva años promoviendo un sistema conocido como rolling stock, que consiste en mantener una cantidad adicional de productos de consumo habitual, utilizar primero los más antiguos y reponerlos después.

La ventaja es que permite conservar una reserva doméstica sin recurrir a compras extraordinarias ni acumular alimentos que terminen caducando. No se trata de llenar la despensa de productos que nadie vaya a consumir.

Los retretes de emergencia, una reserva tan importante como el agua

Uno de los aspectos más llamativos del anuncio es la insistencia del Gobierno japonés en almacenar sistemas de aseo portátiles y productos de higiene.

El motivo es sencillo: un terremoto puede inutilizar las redes de abastecimiento y saneamiento. Aunque un edificio permanezca en pie, sus habitantes podrían quedarse sin agua corriente y sin posibilidad de utilizar normalmente los inodoros.

El Ministerio de Economía, Comercio e Industria japonés recomienda disponer de material sanitario suficiente para aproximadamente cinco usos diarios por persona, lo que equivale a 35 usos por persona para una semana.

En una vivienda con cuatro ocupantes, la previsión alcanzaría los 140 usos. Los sistemas portátiles pueden incluir bolsas especiales, materiales absorbentes y otros elementos destinados a facilitar la recogida de residuos sin utilizar agua.

La falta de instalaciones sanitarias adecuadas no representa únicamente una incomodidad. Puede provocar problemas de higiene, favorecer infecciones y llevar a algunas personas a reducir el consumo de líquidos para evitar tener que utilizar el baño, con los consiguientes riesgos para la salud.

Una nueva agencia para mejorar la respuesta ante catástrofes

La petición nacional coincidirá con la creación de la Agencia de Gestión de Desastres de Japón, cuya puesta en funcionamiento está prevista para el 2 de noviembre.

El nuevo organismo tendrá la misión de coordinar la prevención, la respuesta inmediata y los trabajos de recuperación posteriores a una catástrofe. Su creación responde a la necesidad de mejorar un sistema en el que intervienen numerosas administraciones y organismos públicos.

Hosono considera que uno de los principales retos será reforzar la preparación antes de que se produzca una emergencia. Eso incluye evaluar los riesgos, mejorar las reservas disponibles y garantizar que las autoridades locales sepan cómo actuar cuando sus propios recursos resulten insuficientes.

El ministro también ha situado entre sus prioridades la mejora de los alojamientos de emergencia. Su propuesta presta especial atención a cuatro necesidades: aseos, comida caliente, camas y acceso a instalaciones para el baño.

La experiencia de anteriores terremotos ha demostrado que sobrevivir al impacto inicial no garantiza estar a salvo. Las condiciones de los refugios, la falta de higiene, las dificultades para recibir atención médica y los problemas derivados de alojamientos inadecuados pueden agravar las consecuencias de una catástrofe.

La nueva agencia pretende mejorar esas condiciones mediante una colaboración más estrecha entre las administraciones públicas y el sector privado.

Ahora bien, almacenar alimentos en casa no sustituye la responsabilidad de las instituciones. Las reservas familiares pueden proporcionar un margen de autonomía, pero las personas dependientes, quienes carecen de recursos y los afectados que pierdan sus viviendas seguirán necesitando asistencia inmediata.

Precisamente por eso, el Gobierno defiende que una mayor preparación doméstica permitiría concentrar los recursos públicos en quienes más los necesiten.

Europa también recomienda disponer de reservas para 72 horas

La iniciativa japonesa no constituye una excepción internacional. La Unión Europea también ha incorporado la preparación de los hogares a su estrategia para responder a grandes emergencias.

En marzo de 2025, la Comisión Europea presentó una estrategia de preparación ante crisis que contempla promover la autosuficiencia de la población durante un mínimo de 72 horas.

Las recomendaciones europeas abarcan situaciones diferentes de las que preocupan especialmente a Japón. Además de catástrofes naturales, incluyen posibles interrupciones de infraestructuras esenciales, crisis sanitarias y amenazas de seguridad, entre otros acontecimientos capaces de alterar el funcionamiento cotidiano de los servicios públicos.

La finalidad es que las familias dispongan de un margen de autonomía mientras las autoridades organizan la respuesta.

Existen, sin embargo, diferencias importantes. Japón está especialmente condicionado por los terremotos y tsunamis, mientras que en España también deben contemplarse riesgos como las inundaciones, los incendios forestales y las interrupciones prolongadas del suministro eléctrico.

La preparación de cada hogar debe adaptarse a los riesgos de su entorno, a sus necesidades personales y a las recomendaciones de sus servicios de protección civil.

Tampoco hay motivos para interpretar estas medidas como una señal de que los gobiernos conocen una catástrofe próxima y están ocultando información. Las estrategias preventivas trabajan precisamente con situaciones que pueden producirse, aunque se desconozca cuándo ocurrirán.

Japón quiere estar preparado antes de que llegue el desastre

La decisión del Gobierno japonés pone de manifiesto una dificultad habitual en las grandes emergencias: incluso los países con infraestructuras avanzadas pueden sufrir interrupciones prolongadas de servicios esenciales cuando una catástrofe afecta simultáneamente a varias regiones.

La recomendación de almacenar suministros para una semana busca reducir esa vulnerabilidad. No significa que las autoridades prevean siete días de aislamiento para toda la población, sino que consideran conveniente disponer de reservas suficientes para afrontar situaciones especialmente complicadas.

El 2 de noviembre será una fecha administrativa y preventiva, vinculada al nacimiento de la nueva Agencia de Gestión de Desastres. No es una fecha señalada por los científicos para la llegada de un terremoto.

La diferencia importa. Japón no puede impedir que se produzca un gran seísmo, pero sí puede reforzar sus edificios, mejorar los sistemas de aviso y preparar a sus servicios de emergencia para reducir la dependencia inmediata de la ayuda exterior.

La responsabilidad de las familias forma parte de esa estrategia, aunque el verdadero desafío seguirá estando en la capacidad del Estado para proteger a toda la población, especialmente a quienes no pueden afrontar una emergencia por sus propios medios.

Porque almacenar agua y comida puede ayudar a superar los primeros días de una catástrofe. Garantizar que nadie quede abandonado durante los siguientes es una responsabilidad pública.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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