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Malgrat de Mar destapa una macroestafa de seguros tras las riadas

Las riadas de Malgrat de Mar han destapado una presunta macroestafa de seguros que habría dejado a vecinos sin pólizas y con ahorros en duda.

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macroestafa de seguros tras las riadas

Resumen

  • Las riadas destaparon pólizas que algunos vecinos creían tener activas
  • La investigación alcanza seguros, ahorros e inversiones de varios afectados
  • El perjuicio podría sumar cientos de miles de euros y el caso sigue abierto

Las inundaciones de principios de octubre han destapado en Malgrat de Mar una presunta macroestafa que habría mantenido a varios vecinos convencidos de tener asegurados sus coches y viviendas cuando, al intentar reclamar los daños causados por el temporal, descubrieron que algunas pólizas no estaban vigentes o directamente no constaban. La Policía Local y los Mossos d’Esquadra investigan las irregularidades relacionadas con el responsable de una oficina de seguros del municipio.

El asunto puede ir bastante más allá de unos recibos mal tramitados. Entre las denuncias aparecen también planes de pensiones, inversiones y ahorros cuya situación no coincide con lo que algunos clientes creían haber contratado. El perjuicio económico podría alcanzar varios cientos de miles de euros, aunque la investigación continúa abierta y todavía no existe una cifra oficial definitiva de afectados ni del dinero supuestamente perdido.

Las inundaciones hicieron visible lo que llevaba tiempo oculto

El episodio que terminó encendiendo todas las alarmas llegó con las fuertes lluvias del 4 de octubre. Viviendas, bajos y vehículos sufrieron daños y numerosos propietarios hicieron lo esperable después de una inundación: buscaron la documentación del seguro y comenzaron a preparar las reclamaciones.

Ahí apareció el problema. Algunos vecinos comprobaron que los seguros que creían haber contratado a través de una oficina situada en la confluencia de la avenida Mediterrània con Horta d’en Pla no figuraban como pólizas efectivas. Durante meses o incluso años habían vivido bajo un paraguas que parecía abierto; cuando cayó el agua de verdad, descubrieron los agujeros.

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La situación resulta especialmente delicada porque los daños provocados por una inundación extraordinaria pueden entrar en el ámbito del Consorcio de Compensación de Seguros, pero para acceder a esa protección debe existir una póliza válida y vigente y haberse abonado la prima correspondiente. Haber entregado dinero o creer que un seguro estaba correctamente contratado no equivale, por sí solo, a disponer de cobertura.

El temporal, por tanto, no habría provocado el supuesto fraude. Hizo algo mucho más incómodo para quien pudiera estar detrás: lo dejó al descubierto.

La primera señal apareció antes, durante una ITV

La historia había comenzado a asomar unos días antes por una vía bastante más rutinaria. La primera denuncia recibida por la Policía Local procedía de una persona que acudió a pasar la ITV y descubrió que uno de sus vehículos no tenía seguro en vigor.

Al comprobar la situación del resto de sus contratos, constató que un segundo vehículo tampoco disponía de la cobertura que creía tener. Aquello podía parecer inicialmente un error aislado. Después llegaron las inundaciones, las reclamaciones y más vecinos con problemas similares.

El goteo de casos cambió entonces la dimensión del asunto. Ya no se trataba únicamente de vehículos sin asegurar. También aparecieron propietarios de viviendas que, al revisar la documentación después del temporal, comprobaron que las pólizas con las que contaban no existían en los términos esperados.

De los seguros a los ahorros de toda una vida

Las pesquisas abrieron pronto otra puerta, bastante más seria. Algunos clientes comunicaron que habían confiado a la misma oficina dinero destinado a productos de ahorro, inversiones o planes de pensiones que posteriormente no aparecía donde debía. También se investigan denuncias relacionadas con movimientos de fondos y cuentas bancarias.

Entre las personas que han acudido a denunciar hay vecinos de edad avanzada. El matiz importa. En determinados casos ya no está en juego únicamente el coste de reparar un coche inundado, una puerta o los muebles de una vivienda, sino ahorros acumulados durante años.

Las primeras estimaciones publicadas sitúan el supuesto perjuicio conjunto en cientos de miles de euros. Es una cifra todavía provisional: será la investigación policial, con los contratos, transferencias y movimientos bancarios delante, la que determine cuánto dinero falta realmente y cuántos clientes terminarán figurando como perjudicados.

Por qué una póliza inexistente agrava los daños del temporal

El detalle del seguro es fundamental para entender la gravedad del caso. El Consorcio de Compensación de Seguros cubre determinados riesgos extraordinarios, entre ellos las inundaciones extraordinarias, pero su intervención parte de que el bien afectado esté correctamente asegurado.

En una vivienda debe existir una póliza vigente con las coberturas exigidas. En los vehículos ocurre algo parecido: la protección extraordinaria no nace simplemente porque el propietario estuviera convencido de haber pagado un seguro. Tiene que existir un contrato efectivo.

Ese es precisamente el golpe que describen los afectados de Malgrat de Mar. Tras comprobar los daños del agua pensaban iniciar una reclamación relativamente normal y se encontraron con un problema anterior: la cobertura que daban por hecha podía no estar activa. Sin una póliza válida, cobrar una indemnización por un siniestro de este tipo se vuelve mucho más complicado.

La paradoja tiene poca gracia para quien la sufre. El seguro se paga durante meses o años precisamente para el día malo; descubrir el día malo que aquello que se estaba pagando no protegía nada convierte un desastre material en otro económico.

La investigación obliga a reconstruir pagos y contratos

La Policía Local ha pedido a quienes hubieran contratado servicios mediante el agente investigado que revisen directamente sus pólizas y productos financieros, en lugar de limitarse a dar por válidos recibos, conversaciones o documentos que pudieran haber recibido en la oficina.

Para esclarecer cada caso será especialmente importante conservar contratos, recibos, extractos bancarios, transferencias y cualquier justificante que permita seguir el rastro del dinero. También pueden resultar relevantes los comprobantes de pagos realizados mediante Bizum u otros sistemas electrónicos.

La diferencia entre lo que un cliente creyó contratar y lo que realmente quedó registrado deberá reconstruirse operación por operación. No es el tramo más vistoso de una investigación, pero sí el que acaba pesando: fechas, importes, movimientos bancarios y documentos.

El número definitivo de afectados todavía está por determinar

La Policía Local y los Mossos continúan trabajando para determinar cuántas personas resultaron perjudicadas, qué ocurrió con el dinero entregado y hasta dónde llegan las posibles responsabilidades. El número definitivo puede aumentar a medida que otros clientes comprueben sus contratos.

También falta fijar la cuantía global de las pérdidas. Hablar de cientos de miles de euros permite hacerse una idea de la dimensión que podría alcanzar el caso, pero no sustituye al balance que salga de las denuncias y de la documentación bancaria. En una investigación abierta, esa diferencia entre una primera estimación y una cifra acreditada es importante.

El temporal dejó al descubierto algo más que daños por agua

El caso de Malgrat de Mar contiene una paradoja bastante cruel: fueron unas inundaciones las que permitieron descubrir que la protección frente a las inundaciones podía no existir. Lo que comenzó con un conductor sorprendido durante una ITV ha crecido hasta abarcar coches, viviendas, pólizas, inversiones y ahorros.

La magnitud exacta de la presunta macroestafa todavía tendrá que establecerse con las denuncias y los movimientos económicos sobre la mesa. Lo que sí está claro es el origen del sobresalto: varios vecinos acudieron a reclamar los daños del temporal convencidos de estar asegurados y descubrieron entonces que su situación era muy distinta. El agua bajó hace días; la factura que dejó al descubierto, en cambio, todavía se está calculando.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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