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Economía

Google cae un 10 % tras sus cuentas y borra 400.000 millones en Bolsa

Alphabet sufre una caída cercana al 10 % tras sus cuentas del tercer trimestre. Google Cloud crece con fuerza, pero la inversión en IA pesa en Bolsa.

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Google cae un 10 %

Resumen

  • Alphabet cae cerca de un 10 % fuera de horario tras publicar sus cuentas
  • Su valoración bursátil se reduce en casi 400.000 millones de dólares
  • La publicidad se frena y el gasto en IA supera los 51.000 millones

Alphabet, la empresa matriz de Google, ha sufrido un desplome cercano al 10 % en Bolsa durante las operaciones posteriores al cierre de Wall Street del miércoles 28 de octubre de 2026. La caída, provocada por unos resultados trimestrales que no han cumplido las expectativas de los inversores, supone una reducción estimada de casi 400.000 millones de dólares de capitalización bursátil. El castigo se mantenía en la negociación previa a la apertura del jueves 29 de octubre.

La reacción resulta especialmente llamativa porque Google sigue aumentando sus ingresos a gran velocidad. Alphabet facturó 127.577 millones de dólares en el tercer trimestre, un 25 % más que un año antes. Sin embargo, sus beneficios por acción quedaron por debajo de las previsiones de Wall Street, la publicidad del buscador perdió ritmo y las inversiones en inteligencia artificial dispararon las necesidades de financiación.

El mercado ha encontrado motivos suficientes para vender. Las acciones de clase A de Alphabet, que habían terminado la sesión ordinaria en 324,89 dólares, descendieron hasta aproximadamente 292,50 dólares en la negociación posterior al cierre. Una caída de casi el 10 % para una compañía valorada en cerca de cuatro billones de dólares tiene consecuencias enormes, aunque conviene distinguir entre una pérdida de valoración y una salida efectiva de dinero.

El problema de fondo va más allá de un trimestre decepcionante. Los inversores empiezan a exigir pruebas de que el extraordinario gasto en inteligencia artificial, centros de datos y chips puede traducirse en beneficios suficientes para justificarlo. Google está creciendo, sí. Pero también está gastando a un ritmo que hace unos años habría resultado difícil de imaginar.

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Los resultados de Alphabet decepcionan a Wall Street

Las cuentas correspondientes al periodo comprendido entre julio y septiembre muestran una compañía que continúa expandiéndose, aunque con diferencias importantes entre sus distintas actividades.

Los ingresos alcanzaron los 127.577 millones de dólares, frente a los 102.346 millones del mismo trimestre de 2025. La cifra representa un crecimiento interanual del 25 %, pero quedó ligeramente por debajo de los aproximadamente 127.960 millones que esperaba el consenso de analistas consultados por FactSet.

La distancia entre las ventas previstas y las reales no fue especialmente grande. El problema apareció en el beneficio por acción, que se situó en 2,12 dólares, frente a los aproximadamente 3,02 dólares anticipados por el mercado.

El beneficio atribuible a los accionistas ordinarios descendió hasta 26.170 millones de dólares, frente a los 34.979 millones registrados un año antes. Supone una reducción de alrededor del 25 %.

Ahora bien, esa caída no significa que las actividades principales de Google hayan dejado de ser rentables. De hecho, el beneficio operativo aumentó un 30 %, hasta los 40.576 millones de dólares.

Una parte importante del deterioro del resultado neto procede de las inversiones financieras de Alphabet. La compañía contabilizó pérdidas de 8.664 millones de dólares en valores de renta variable, relacionadas principalmente con la depreciación de su participación en SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk.

La distinción importa: el negocio operativo ganó más dinero, mientras que las pérdidas de inversiones financieras y unas expectativas muy elevadas contribuyeron a empeorar la percepción de sus resultados.

La publicidad de Google pierde velocidad

El otro foco de preocupación está en el producto que convirtió a Google en una de las compañías más poderosas del mundo: su buscador.

Los ingresos de Google Search y actividades relacionadas aumentaron un 12 % interanual, hasta los 63.350 millones de dólares. Es un crecimiento considerable para un negocio de semejante tamaño, pero representa una desaceleración frente al 17 % registrado en el trimestre anterior.

La publicidad continúa siendo esencial para Alphabet. En conjunto, generó 82.012 millones de dólares durante el tercer trimestre, alrededor del 64 % de la facturación total del grupo.

YouTube tampoco escapó a la moderación. Sus ingresos publicitarios alcanzaron los 11.207 millones de dólares, con un aumento interanual cercano al 9 %, inferior al crecimiento registrado durante el trimestre precedente.

La evolución del buscador tiene especial importancia porque se produce mientras Google transforma sus resultados tradicionales mediante herramientas de inteligencia artificial.

La compañía sostiene que las consultas están creciendo a su mayor ritmo interanual de los últimos cinco años. Pero el aumento de las búsquedas no se traduce necesariamente en un incremento equivalente de los ingresos publicitarios.

Ese es uno de los grandes interrogantes del sector. Los asistentes de IA pueden responder directamente a numerosas consultas que antes llevaban al usuario a explorar varios resultados. El desafío consiste en incorporar esas respuestas sin debilitar el modelo publicitario que sostiene buena parte del negocio.

Google dispone de una enorme base de usuarios y de una posición dominante en las búsquedas. Lo que preocupa a los inversores es cómo evolucionará la rentabilidad de esa posición a medida que cambie la forma de utilizar internet.

La inteligencia artificial dispara los gastos de Alphabet

La inversión en infraestructura tecnológica se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de los resultados.

Durante el tercer trimestre, Alphabet destinó 51.355 millones de dólares a inversiones de capital, principalmente vinculadas a servidores, centros de datos, redes y equipos necesarios para desarrollar y comercializar servicios de inteligencia artificial.

La cifra supera ampliamente los aproximadamente 24.000 millones invertidos en el mismo periodo del año anterior.

Este esfuerzo está teniendo consecuencias directas sobre la generación de efectivo. Aunque las actividades operativas produjeron 42.290 millones de dólares de caja, las inversiones en instalaciones y equipos superaron esa cantidad.

El resultado fue un flujo de caja libre negativo de 9.065 millones de dólares, frente al saldo negativo de 5.855 millones del trimestre anterior.

Se trata del segundo trimestre consecutivo en el que este indicador termina en números rojos.

No todo el deterioro puede atribuirse exclusivamente a la construcción de centros de datos. Alphabet también afrontó un pago de 5.200 millones de dólares correspondiente a una multa de la Comisión Europea y acumuló existencias para atender las ventas previstas de sus procesadores de inteligencia artificial.

Aun así, el dato refleja la magnitud del cambio. Una empresa históricamente caracterizada por generar enormes cantidades de efectivo está consumiendo temporalmente más recursos de los que produce después de realizar sus inversiones.

Alphabet prevé aumentar todavía más la inversión en 2027

La dirección de la compañía no contempla una reducción inmediata de ese esfuerzo.

Alphabet mantiene su previsión de invertir entre 195.000 y 205.000 millones de dólares durante 2026 y anticipa un incremento significativo del gasto de capital en 2027.

La directora financiera, Anat Ashkenazi, también ha advertido de posibles presiones sobre los márgenes de Google Cloud por la utilización de infraestructura informática contratada a terceros para atender la demanda.

Los inversores se enfrentan así a una combinación difícil de valorar: una demanda creciente de servicios de inteligencia artificial, inversiones extraordinarias para satisfacerla y una rentabilidad futura que todavía debe demostrar que compensa plenamente ese desembolso.

El gasto no equivale automáticamente a una pérdida. Los centros de datos y los equipos informáticos son activos que pueden generar ingresos durante años. Pero su construcción exige recursos inmediatos, mientras que los beneficios esperados llegan después.

Y Wall Street empieza a mostrar menos paciencia con esa diferencia de tiempos.

Google Cloud crece un 103 % y se convierte en el gran apoyo

No todas las divisiones han decepcionado. Google Cloud presentó uno de sus mejores resultados, con unos ingresos de 30.709 millones de dólares, un 103 % más que los 15.157 millones registrados un año antes.

El crecimiento procede de la demanda empresarial de infraestructura informática, soluciones de inteligencia artificial y servicios de procesamiento de datos. También contribuyeron las ventas de sistemas basados en los chips TPU diseñados por Google.

La división elevó su beneficio operativo hasta 11.121 millones de dólares, frente a los 3.594 millones del mismo trimestre de 2025.

Estas cifras muestran que las inversiones tecnológicas ya están impulsando actividades rentables y de rápido crecimiento. Google Cloud, además, puede aprovechar la necesidad de capacidad informática de otras empresas que están desarrollando sus propios productos de IA.

Alphabet también comunicó que Gemini ha alcanzado los 1.000 millones de usuarios. Sus modelos de inteligencia artificial procesan cerca de 32.000 millones de tokens por minuto mediante sus interfaces de programación, más de cuatro veces el volumen de un año antes.

El avance comercial es evidente. Otra cuestión es si el crecimiento de estos servicios podrá compensar, con suficiente rapidez, el coste de la infraestructura necesaria para mantenerlos.

Las cifras de Google Cloud ofrecen argumentos a quienes confían en la estrategia de la empresa. La evolución del flujo de caja, en cambio, explica buena parte del escepticismo de los inversores.

Qué significan los 400.000 millones que pierde Google en Bolsa

La magnitud de la caída requiere una precisión importante.

Al cierre de la sesión ordinaria del miércoles, Alphabet tenía una capitalización bursátil cercana a los 3,95 billones de dólares. Una depreciación del 10 % de sus acciones equivale, aproximadamente, a una reducción de 395.000 millones de dólares en el valor de mercado de la compañía.

De ahí procede la referencia a los casi 400.000 millones.

No significa que Google haya perdido esa cantidad de dinero en efectivo, ni que el importe haya desaparecido de sus cuentas bancarias. Se trata de una disminución de la valoración que el mercado asigna al conjunto de sus acciones.

Tampoco representa necesariamente una pérdida definitiva.

El movimiento inicial se produjo durante la negociación fuera del horario ordinario de Wall Street, cuando suelen intercambiarse menos acciones y las cotizaciones pueden experimentar fluctuaciones especialmente pronunciadas.

El precio definitivo de la sesión del jueves dependerá de cómo evolucionen las órdenes de compra y venta durante la jornada.

En cualquier caso, una caída de semejante magnitud resulta relevante incluso para una tecnológica acostumbrada a movimientos bursátiles importantes. Alphabet forma parte de los principales índices estadounidenses, por lo que las variaciones de su cotización también pueden repercutir en fondos de inversión, planes de pensiones y carteras que replican el Nasdaq 100 o el S&P 500.

El impacto, por tanto, no se limita a los grandes accionistas de Google.

Alphabet afronta el examen más exigente de su apuesta por la IA

La reacción bursátil del 29 de octubre plantea una cuestión que afecta a buena parte de las grandes tecnológicas estadounidenses: cuánto dinero puede invertirse en inteligencia artificial antes de que los inversores exijan resultados financieros proporcionales.

Alphabet continúa siendo una empresa extraordinariamente rentable. Sus ingresos aumentan, el negocio de la nube crece a tres dígitos y su buscador conserva una posición central en la economía digital. Sin embargo, la desaceleración publicitaria y el elevado gasto en infraestructura han introducido nuevas dudas sobre la evolución de sus resultados.

La compañía tendrá que demostrar que sus inversiones pueden sostener el crecimiento de Google Cloud, fortalecer Gemini y mejorar los servicios de búsqueda sin erosionar significativamente su capacidad para generar efectivo.

El desplome cercano al 10 % no demuestra que la estrategia de Google haya fracasado. Sí revela un cambio en las exigencias del mercado: el crecimiento de usuarios y la expansión de la inteligencia artificial ya no bastan, por sí solos, para justificar cualquier nivel de inversión.

La rentabilidad de esa apuesta será decisiva para la evolución de Alphabet en Bolsa. Y los próximos resultados tendrán que ofrecer algo más que cifras impresionantes de actividad: deberán mostrar hasta qué punto todo ese crecimiento se convierte en dinero disponible para la compañía.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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